Seguramente alguna vez te has despertado en plena noche y te has preguntado ¿Dónde estoy?. También puede que hayas ido a buscar algo y al llegar al sitio te hayas sentido desorientado ¿Yo que he venido a buscar aquí? Esto mismo nos ha pasado a algunos de nosotros en algún punto de nuestra vida. Nos hemos encontrado en un lugar sin saber ni cómo hemos llegado hasta allí ni hacia dónde íbamos. No tener definida una dirección o un propósito de vida te hace vagar sin rumbo, hace que te alejes de él sin darte cuenta. Encontrar tu propósito vital es una prioridad y te contamos por qué.

No creo que haya un único propósito en la vida, puede haber varios propósitos dependiendo del momento en el que te encuentres. Creo que es algo flexible y que puede cambiar a medida que avanza la vida, pero eso no significa que no debamos tener uno. Hacer lo que hacemos cada día debe responder a un «¿Para qué?«. La respuesta al ¿Para qué? debe tener sentido para nosotros, nos llena a la vez que nos hace felices.
Una vez encontrada la dirección o fijado el propósito, hacerte la pregunta acertada te ayudará a mantenerte en el camino. Lo que estoy haciendo en este momento ¿Me acerca o me aleja de mi propósito? Si al despertar mañana hubiese desaparecido toda la gente de mi entorno ¿Estaría igualmente contenta y satisfecha con el estilo de vida que tengo actualmente? Si el autoconocimiento era el punto de partida, cumplir con tu propósito es el objetivo final de la vida.
Cuando pierdes de vista el propósito de tu vida ¿Qué más cosas te estás perdiendo?
Voy a poner un ejemplo personal de cómo puedes «perder» algunas cosas en tu vida como consecuencia de no estar enfocado hacia un propósito vital. Cuando tenía 29 años abrí lo ojos, yo no sabía dónde iba. Me había pasado los últimos 10 años superando obstáculos, pasando exámenes, trabajando, ganando dinero, gastando dinero, haciendo cursos, consiguiendo un trabajo, emprendiendo nuevos negocios, etc. Todo sin rumbo.
Si no diseñas tu propio plan de vida, probablemente caigas en el plan de otra persona. Y adivina que han planeado para ti. No mucho”
Jim Rohn
Hasta la universidad el camino lo tenía marcado, no lo cuestioné. Seguí porque entendía que el destino estaba claro. Ser una buena profesional, aportar con mi trabajo a la sociedad, formar una familia y ya no me planteaba nada más.
Tras la universidad y con la entrada en el mundo laboral, la cosa se fue oscureciendo, aparecieron las primeras dudas. No sabía muy bien dónde estaba o para que hacía lo que hacía “Ah sí, para comprar una casa, formar una familia y criar a mis hijos”, tenía que recordar de vez en cuando.
Aunque estaba aprendiendo mucho en el trabajo, todavía no tenía claro hacia dónde quería ir. Hacia arriba sí, pero hacia dónde no. En esta época mi pareja decidió emprender un negocio por su cuenta. Salió del mundo de la empresa pública y abrió un negocio de moda y decoración en nuestro pueblo natal. Una tienda muy bonita frente al mar en la que se trabajaba por temporadas. En ese momento me involucré al 100% en el proyecto, empezamos a viajar a India y a Indonesia para confeccionar ropa, bisutería y decoración. También comprábamos parte del género en España. Arreglamos nosotros mismos el local. Me acuerdo de cómo formábamos batallones de plancha y etiquetado con todos nuestros amigos los sábados por la tarde (Los amigos, el gran apoyo de un emprendedor con pocos recursos económicos).
El segundo año abrimos el segundo local, también en la playa. Al año siguiente abrimos el tercero en un pueblo vecino. Durante los comienzos aprendí y disfruté como una niña. Ver a mi pareja tan feliz y entusiasmada me hacía feliz a mí también. Los problemas de aduanas, de fabricantes que desaparecían con el dinero entregado o de contenedores que quedaban retenidos en el puerto al entrar en España, solo eran pequeñeces.
Pero con el tiempo empezó a pasar algo muy curioso, todo lo relacionado con el negocio empezó a resultarme pesado. No me quedaba energía siquiera para escuchar los temas relacionados con las tiendas. Dejé de colaborar activamente y empecé a distanciarme tanto del negocio como de mi pareja. Cumplía con lo estrictamente necesario y desaparecía lo antes posible, me centré en mi carrera, aunque seguía sin saber hacia dónde iba.

Finalmente acabé cambiando de vida. Dejé mi puesto en el despacho de abogados, poco a poco finalicé mi colaboración con las tiendas y dimos por terminada nuestra relación de pareja que se convirtió en una relación de amistad. Necesitaba un cambio de vida, mi vida en ese momento no tenía la respuesta a un «¿Para qué?«.
Invertir tu tiempo y energía en la vida de otros te llevará a la frustración y además luego buscarás culpables
Aunque no me di cuenta en su momento, con el paso del tiempo he ido cogiendo perspectiva y he podido hacer balance. No tener claro mi objetivo o mi propósito precipitó el final de mi relación de pareja y de mi estilo de vida. ¡BOOM! De ahí que ahora crea que encontrar tu propósito vital es una prioridad
Al no haber dedicado ni un minuto a escucharme, al no conocerme por dentro y no tener claro quién era, me era muy difícil encontrar mi propósito vital en ese momento. No podía siquiera marcar una dirección. Tal era el dolor que eso me provocaba que me volcaba en todos los proyectos de todas las personas a las que podía ayudar. Nunca estaba parada, además de mi trabajo colaboraba con mi pareja, con mis amigos y con todo aquel que necesitara de mi ayuda. Por supuesto era la organizadora oficial de eventos de mis grupos, desde hacer una mudanza o una tarta de cumpleaños hasta dar asesoramiento vital. Cualquier cosa antes de estar parada dándome cuenta de que no tenía un rumbo ni un objetivo definido.
Y estarás pensando, vale pero ¿Qué tiene que ver tu pareja en esto?. Mi pareja tenía un propósito vital. Su propósito no era otro que tener un trabajo que le permitiese viajar por el mundo la mitad del año a la vez que iba consolidando un patrimonio que le sirviese de jubilación. Su objetivo era trabajar para vivir bien. Poder pasar el mayor tiempo posible en países donde la naturaleza todavía estaba presente y donde se respiraba esa libertad que Occidente ha perdido era su motivación.
Sin haber marcado un modo concreto, él acabó encontrando la manera de encaminarse hacia su objetivo de vida. Que mi pareja hubiese cumplido con su propósito vital solo me hacía ver que yo no tenía ni tan siquiera uno. Repito que lo veo ahora con perspectiva, que nunca lo vi en ese momento.
Cuando dejé la relación solo podía pensar en lo esclavizada que me había sentido dedicando todo mi tiempo a mi carrera profesional y a un proyecto que, aunque me gustaba, no era el mío. ¿Creéis que si en ese momento yo hubiese estado recorriendo el camino en dirección a mi propósito vital me hubiese sentido tan ahogada por mi trabajo o por las tiendas? Yo creo que no.
Si yo hubiese estado motivada y trabajando en mi objetivo ¿Habría tenido que salir huyendo? Tampoco lo creo. Era mucho trabajo, sí, pero el dolor que sentía era el de no tener clara una dirección. Y tal fue el dolor que acabé huyendo de la situación.

En mi caso, perder de vista mi objetivo o mi propósito vital, me hizo enrolarme en una vida que no era la mía. A los 29 años, cuando abrí los ojos, no sabía ni dónde estaba ni dónde iba. Tuve que bajarme del tren, parar y comprar el billete para el próximo destino. Esto lo cambió todo. Establecer mi propósito vital se convirtió en una prioridad.
¿Cómo me doy cuenta de que he perdido de vista mi propósito?
Las 2 preguntas que te ayudarán a volver a tu centro
Como hemos dicho al principio, no creo que tengamos un único propósito en la vida, no creo tampoco que debamos tener uno muy concreto, pueden ser varios o uno que englobe varios objetivos. Pero sí que creo que para que la vida tenga sentido debemos vivir con nuestra mirada puesta en nuestros propósitos, ese propósito vital que dé sentido a nuestra existencia. Y para ello debemos fijarnos objetivos o, al menos, una dirección.
De ésta forma, cada vez que te encuentres realizando una actividad, un curso, un viaje o incluso ocupando un puesto de trabajo, puedes preguntarte “Lo que estoy haciendo hoy ¿Me acerca o me aleja de mi propósito?.
En mi caso, si hubiese contestado esta pregunta me habría podido dar cuenta de que nada de lo que estaba haciendo (ni en el despacho de abogados ni en las tiendas) me acercaba a mi propósito, sobre todo porque no había marcado todavía el mío 🤔.
Si tú también te encuentres en este punto, te recomiendo que empieces por nuestro anterior artículo https://serene-hofstadter.45-154-57-16.plesk.page/tu-ya-tienes-todo-para-vivir-y-ser-feliz/ . No dejes de seguirnos porque en los próximos post publicaremos más herramientas de autoconocimiento que te permitan definir un objetivo vital conforme a tu personalidad.
En segundo lugar, date cuenta de si lo que haces es por y para tu propósito o te estás perdiendo en proyectos ajenos. Para ello puedes preguntarte “Si mi pareja, amigos, padres o hijos salieran de mi vida mañana ¿En qué actividades, planes, etc. invertiría mi tiempo libre?
En mi caso esta pregunta me hubiese abierto los ojos. Si mi pareja no hubiese estado en mi vida yo no habría estado dedicando todo mi tiempo y energía al negocio de exportación y venta al detalle. ¡Por supuesto que hubiese colaborado de algún modo! Claro que hay cosas que hacemos por voluntad propia, sin buscar nada a cambio porque formamos parte de un sistema familiar y social y colaboramos en él, por puro placer, porque creamos equipo. Pero hay una gran diferencia entre colaborar o aportar y dedicar el 100% de tus recursos de energía y tiempo, dejando de un lado tus objetivos propios.
No olvides que tus hijos, tu pareja, tu familia o tus amigos te quieren por quien eres, no por lo que haces por ellos. Y que el hecho de que tu sigas tus objetivos o busques tu propósito aporta a tu entorno valores y un ejemplo a seguir. Por ello al buscar tu propósito y seguir tus objetivos estás aportando al sistema mucho más de lo que imaginas.
Respóndete hoy y evita arrepentimientos y reproches en el futuro
Al contestarte a estas 2 preguntas, evitarás reproches en el futuro. Si eres consciente de tu propósito en todo momento, si eliges conscientemente donde inviertes tu tiempo y energía, si sabes «¿Para qué?» entonces no podrás buscar culpables o reprochar de forma injusta a nadie que te robara tu tiempo y energía.
- Francesca, si mi propósito vital es ser escritor ¿Quiere decir eso que abandone mi puesto de trabajo actual y dedique todo mi tiempo a escribir un libro dejando a un lado las necesidades de mi familia?
- ¡Claro que no! Puede que tus hijos sean pequeños y tengas que invertir más tiempo en ellos. Puede que ahora mismo no puedas permitirte vivir completamente de tu propósito. Pero si tu propósito es escribir un libro, observa si dedicas tu tiempo libre a escribir un diario, una cuenta de Instagram o un pequeño blog. Hazte un curso de fin de semana de escritura creativa (hay miles de opciones On Line). Pregúntate que puedes hacer en tu puesto de trabajo que te acerque a la escritura. Todas estas acciones te acercarán a tu propósito y son todas por y para el propósito.
En resumen
Al hacerte estas 2 preguntas te haces consciente del punto donde te encuentras y del por qué de tus elecciones con respecto a tu propósito de vida.
Esto te permite tomar decisiones conscientes sobre tu propia vida y cambiar de rumbo si fuera necesario. Al contestarte a ti mismo, dejas el papel de víctima, te haces responsable de tus actos y evitas cargar a otras personas con la culpa u otros reproches innecesarios.
En conclusión, encontrar tu propósito vital es una prioridad por el bien que te aporta. Conocerte mejor y enfocarte en tu objetivo te ayudarán a mantener una vida más completa y más feliz. Adelante, disfruta de tu propósito ¡Sea el que sea en este momento!
¡Si has llegado hasta aquí es que interesa el asunto! Te dejo una película «Historias de un Matrimonio». Además de otros temas esenciales, para mí refleja claramente el tema del artículo. Perder de vista tu objetivo vital y dejarte envolver en el de otros te lleva a un sitio donde no habías planeado llegar.
Si te ha gustado, si te surgen dudas, si no estás de acuerdo con lo que has leído, por favor ¡¡Comparte tus comentarios más abajo!!
Gracias infinitas por acompañarme hoy. Pase lo que pase, dure lo que dure este viaje ¡Espero que lo disfrutes!
¡Suerte!
Sigamos curioseando
Película Recomendada:
Marriage Story ( Historia de un matrimonio) de Noah Baumbach, 2019

Francesca Castells Bertomeu
Deja de esperar lo que está por llegar.
Vive lo que ya tienes ahora.



